THE DARK KNIGHT (2008)
Dirección de Christopher Nolan.
Guión de Christopher Nolan, Jonathan Nolan.
Interpretada por Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman, Cillian Murphy.
Si tuviera que definir con una sola palabra esta nueva entrega de las aventuras cinematográficas del Hombre Murciélago lo tendría realmente complicado, porque me ha generado un montón de sensaciones a cada cual más positiva. Seguramente el adjetivo más apropiado para reflejar mi impresión sobre esta película seria magistral, aunque he de reconocer que incluso esa definición no hace justicia completamente a la hora de calificar la última película de Christopher Nolan. Si en la notable Batman Begins estábamos ante una perfecta recreación del mito del Hombre Murciélago en El Caballero Oscuro (The Dark Knight) nos encontramos no solo con una digna continuación de la anterior entrega sino que a todas luces estamos ante una película consecuentemente superior a su antecesora. Las diferentes tramas que conforman el argumento de la película son mucho más densas –aunque no por ello más pesadas- mostrándonos sin concesiones todas las consecuencias que pueden acarrear nuestros actos, al mismo tiempo que tiñe de grises un mundo –el del cine superheroico- que hasta el momento estaba realmente edulcorado siendo todo blanco o negro. Haciendo una comparación con el mundo del cómic, tengo la impresión de que Christopher Nolan representará para el cine superheroico (si es que lo podemos considerar como un género propio) lo mismo que representaron en su momento Frank Miller o Alan Moore con Batman: Año uno y Watchmen respectivamente. Y es que El Caballero Oscuro se ha convertido en una de las mejores películas, sino la mejor, que he visto en mi vida. Una de esas obras maestras que surgen de tanto en tanto que seguramente nunca me cansaré de revisar durante los años venideros y que disfrutaré gozosamente con cada uno de esos nuevos visionados. Es todo lo que no habían podido conseguir (aunque algunas ni tan siquiera lo intentaban) ninguna de las cuatro películas anteriores, pero que se comenzaba a vislumbrar en Batman Begins. Intentaré expresar todas las razones que me llevan a otorgarle tal calificación a la película durante las siguientes líneas, obviamente comentando unos cuantos detalles ciertamente importantes del agrumento.
Desde que se estrenara la película en su país de origen (es incomprensible que prácticamente medio viejo continente haya tenido que esperar casi un mes para ver una película de esta categoría comercial) se ha comentado prácticamente hasta la saciedad que el auténtico protagonista de la cinta no era el propio Batman, como obviamente cabe esperarse, sino que dicho honor recaía sobre el Joker. El motivo principal de ello lo encontramos en la escalofriante interpretación realizada por el tristemente fallecido Heath Ledger, quien se convierte en el centro de todas las miradas cada vez que hace acto de presencia. La visión del Joker que nos ofrecen en esta película me ha encandilado esencialmente porque es la visión que más encaja con la idea que tengo del personaje: Una entidad imprevisible cuyo único objetivo es sembrar el caos sobre el resto de personas. Su conversación en el hospital con Harvey Dent empujándole definitivamente al lado oscuro o su monólogo final –en una escena realmente fascinante a la vez que aterradora, con el Joker bocabajo como si incluso hubiera transcendido las leyes de la gravedad- frente a Batman han ingresado por derecho propio a la historia del personaje.

Pero incluso teniendo todo eso en cuenta no puedo considerar al Joker como el personaje protagonista de la película, sino más bien el McGuffin más aterrador e impresionante de la historia del cine, que no es poca cosa tampoco. No conocemos el origen del personaje –bueno, en realidad el propio Joker cuenta dos orígenes totalmente diferentes para justificar sus cicatrices, y más que habría contado si le hubieran dado la oportunidad- ni se profundiza demasiado en sus motivaciones más allá de sus abstractas intenciones de generar el caos más absoluto… porque realmente no es necesario conocerlo. Pienso que el personaje cumple perfectamente con su cometido en la historia sin necesidad de explicar nada más, porque cualquier otra cosa hubiera humanizado inútilmente al personaje e incluso podríamos a llegar a comprender sus actos, algo que sin duda restaría considerablemente ese halo aterrador que envuelve al personaje en cada una de sus apariciones.
Sin duda creo que el auténtico protagonista de esta película es Harvey Dent, quien más tarde se convertirá en Dos Caras. No solo porque el guión de los hermanos Nolan dignifique cinematográficamente al personaje después de su más que discutible aparición en la perfectamente olvidable Batman Forever, sino porque es uno de los personajes mejor construidos de la película. La más que correcta actuación de Aaron Eckhart (a quien desconocía completamente hasta su presencia en esta película) tiene varios momentos culminantes como por ejemplo los momentos previos a su transformación física en Dos Caras –en una de las escenas más sorprendentes que tiene la película, al comprobar tanto Batman como los espectadores que el Joker nos ha vuelto a engañar- la frialdad con la que poco a poco va cumpliendo su venganza personal o la escena final donde el triunvirato de protectores de Gotham se despedaza completamente. Todo eso sin mencionar el alucinante aspecto que tiene el personaje una vez tiene desfigurado completamente el lado izquierdo de su rostro, prácticamente idéntico a la versión de Bruce Timm en la serie de animación del Hombre Murciélago.

Llegados a este punto de la crítica me resulta ineludible centrarme en el propio Batman, quien en otras circunstancias habría sido el protagonista principal de la película pero que se ve eclipsado como consecuencia de la presencia de los otros dos personajes arriba mencionados. De todos modos no se le puede reprochar absolutamente nada a Christian Bale ni cuando se pasa buena parte del metraje ocultando su rostro tras una máscara ni cuando cambia radicalmente de apariencia al representar al multimillonario Bruce Wayne. Por si quedaba alguna duda ha conseguido desbancar completamente a Michael Keaton como el mejor actor que ha interpretado al Hombre Murciélago, algo a priori bastante complicado porque los dos antecesores de Bale ni tan siquiera pudieron intentarlo. Las escenas que muestran como Bruce es capaz de combatir el crimen incluso a plena luz del día sin la necesidad de calzar su traje especial -una de ellas directamente extraída del Año uno de Frank Miller- no solo sirven para darle más escenas “desenmascarado” al propio Bale para que se luzca de una forma coherente con el personaje (creo que no hará falta que recuerde los continuos desenmascaramientos fuera de lugar que tenía Tobey Maguire en Spider-Man 2) sino que demuestran la versatilidad del actual Batman frente a las anteriores versiones cinematográficas del personaje.
Con respecto al resto de personajes que podríamos considerar más o menos secundarios en el desarrollo de la historia –aunque prácticamente todos tienen sus minutos de gloria- no solo se mantiene el nivel de la anterior entrega sino que en muchos casos logran superarlo. Jim Gordon vuelve a ser interpretado por un convincente Gary Oldman obteniendo como recompensa mucho más protagonismo en la trama al mismo tiempo que se profundiza más en su personalidad. Michael Cane sigue convenciéndonos con cada una de sus frases que ninguna inteligencia artificial puede superar a un entregado mayordomo inglés. La ausencia de Katie Holmes interpretando a Rachel Dowes la ocupa con bastante fortuna Maggie Gyllenhaal, llevando al personaje un nuevo paso hacia delante de lo que suele ser habitual en el interés romántico del héroe. Cuando es salvada por Batman después de ser lanzada desde lo alto del edificio por el Joker tuve la sensación de que finalmente tendríamos final feliz. Que equivocado estaba, porque si de algo carece esta película es de un final feliz. No le hace falta, porque de este modo es todo mucho más desolador. Por su parte Morgan Freeman no solo se interpreta a si mismo en esta película –al igual que ocurría en la anterior- sino que esta encantadísimo de hacerlo. Y aunque de forma fugaz, me ha gustado la aparición especial de Cillian Murphy retomando su papel de Espantapájaros, dándole más continuidad si cabe a ambas películas.

Para ir finalizando mi extensa reseña –en la que seguramente he olvidado de muchas cosas que comentar, aunque tampoco pretendía desgranar completamente la película… al menos hasta que tenga en mis manos la edición en DVD de la misma- comentaré brevemente distintos aspectos que me gustaría resaltar. El primero de todos es el favorable cambio con respecto a Batman Begins de las escenas de acción. Puede parecer una tontería pero suele gustarme ver lo más claro posible las escenas de acción en vez de una zona oscura donde las personas no se distinguen de los objetos mientras la cámara no deja de dar vueltas. Vuelven a repetir tanto Hans Zimmer como James Newton Howard en el apartado musical, siendo una auténtica delicia porque la música vuelve a encajar perfectamente con el tono general de la película. Y aunque tenía ciertas dudas con respecto al doblaje español tengo que admitir que ha estado por encima de la media actual, sobretodo el complicado doblaje del Joker. En resumidas cuentas El Caballero Oscuro cuenta con todos los alicientes para considerarla (al menos a titulo personal) como una auténtica obra maestra. ¿Exagero? Puede ser, pero nadie podrá quitarme todas las sensaciones que me ha dejado hasta el momento la película. Y eso me resulta más que suficiente para otorgarle tan merecida distinción.

THE DARK KNIGHT (2008)
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