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Batman e hijo

Entrada publicada el 11.09.2008 | Sin comentarios

BATMAN (V2) #01 a 04
Batman #655 a 658; Detective Comics #821 a 824 USA

Guión de Grant Morrison, Paul Dini.
Dibujo de Andy Kubert, J.H. Williams III, Don Kramer, Joe Benitez.
Planeta DeAgostini. Grapa de 48 páginas. 2,95€

Después de que James Robinson se encargara de establecer el nuevo status del Hombre Murciélago en la historia dividida en ocho partes Face to Face (recopilada de la mano de Planeta DeAgostini en un único tomo titulado Batman: Un año después) dan comienzo oficialmente las nuevas etapas de las dos colecciones principales que tiene el personaje después de la reestructuración llevada a cabo desde la editorial como consecuencia de Crisis Infinita. Y aunque en su edición original tuvieron un inicio un tanto errático debido a diferentes problemas de coordinación editorial –básicamente retrasos a la hora de entregar el material- los autores responsables de esta nueva etapa son toda una garantía de buenas historias. Por un lado tenemos al guionista escocés Grant Morrison mostrándonos las aventuras más superheroicas en Batman, mientras que Paul Dini hará lo propio con las historias de corte detectivesco en Detective Comics. Morrison arranca su andadura en la segunda colección del Hombre Murciélago de la forma más impactante gracias a unas sorprendentes primeras páginas, que además pueden considerarse como un breve prólogo de su etapa así como una declaración de intenciones en toda regla. Iniciar una etapa despachando en las primeras páginas al villano más peligroso del Señor de la Noche no suele verse demasiado a menudo, aunque conociendo a Morrison seguramente ese acto tendrá más repercusiones de las que podemos discernir a simple vista. De todos modos lo que más me ha gustado de esas primeras páginas son los dobles sentidos que pueden sacarse de las situaciones que se nos muestran gracias a los descriptivos e inigualables diálogos que nos ofrece Morrison, algo que encontraremos durante el resto de esta historia e imagino que durante toda su etapa. De todos modos mientras estaba sumergido en la lectura de esta historia no se me quitaba de la cabeza la horrible sensación de encontrarme al final de la aventura un voluminoso rectángulo diciéndome a mí –como al resto de lectores- que toda esta historia se trataba una historia imaginaria fuera de la continuidad tradicional del personaje. No me esperaba en absoluto que toda la liberta creativa que teóricamente tiene Morrison en esta etapa sirviera para sacarse de la manga un supuesto hijo biológico del multimillonario Bruce Wayne, aunque el guionista escocés no aporte demasiadas pruebas fehacientes que corroboren el testimonio de la madre del niño. Incluso el guionista pone en boca del principal afectado esas mismas dudas que podemos albergar los lectores, dando además una razón consecuente para justificar el modo en que Batman acepta los hechos.

La presencia del pequeño Damian –nombre realmente indicado para el susodicho personaje- se revelará inmediatamente como una bomba de relojería en el entorno habitual del Hombre Murciélago. Sobretodo cuando se cruce en su camino Tim Drake, quien recordemos había sido adoptado legalmente por Bruce al final de la anterior saga de la serie. La interacción de todos los personajes que hacen acto de presencia en esta historia me ha gustado mucho, bordando además la caracterización de los mismos. Morrison no utiliza conversaciones eternas que no aportan prácticamente nada a la historia ni al desarrollo de personajes, más bien al contrario. Todos los diálogos –bueno, quizá sea un poco exagerado expresarlo tan categóricamente- me han dado la sensación que identificaban verazmente a los personajes aunque su participación en la historia fuera mínima. Probablemente el ejemplo más evidente de esto que acabo de comentar lo tenemos en la presencia de James Gordon, quien tiene una participación testimonial en la historia pero al mismo tiempo nos deja una buenísima conversación con Batman al comienzo de la aventura. Morrison no solo tiene las piezas adecuadas sino que sabe utilizarlas. Eso sin mencionar la presencia de un enorme ejército de Man-Bats ninjas, una idea que pocos guionistas pueden hacerla interesante.

Mientras todo eso ocurría en Detective Comics nos encontramos con Paul Dini realizando en cada número pequeñas historias auto conclusivas con un remarcado tono detectivesco, una faceta principal del personaje a la que muchos autores no suelen recurrir en sus historias. Y aunque su debut en esta colección ha sido eclipsado de forma indirecta con motivo de la estancia de Morrison en la franquicia del Hombre Murciélago de forma regular, la sola presencia de Dini en una de las dos colecciones principales del personaje es motivo de alegría para muchos aficionados que disfrutamos de su labor en la serie de animación de la que gozó Batman durante la década de los noventa, en la que estuvo acompaño por el no menos genial Bruce Timm. De todas formas tengo que reconocer que los cuatro primeros números de su etapa me han dejado un poco frío. Eso no significa necesariamente que haga un mal trabajo –más bien todo lo contrario- aunque iba con tantas pretensiones que me esperaba algo más. Verdaderamente la etapa que esperaba con más impaciencia era la de Morrison básicamente para comprobar lo que era capaz de hacer el guionista escocés con el personaje, aunque también creía casi ciegamente que la etapa de Dini sería la más compacta argumentalmente hablado. Ciertamente es una opinión un poco precipitada al llevar únicamente cuatro números de cada etapa, con lo que imagino Dini necesitará un tiempo para aclimatarse.

También es una opinión algo injusta, porque sus cuatro números me han parecido bastante buenos aunque no fueran la octava maravilla del mundo, demostrando un correcto uso de los personajes además de crear historias que devuelven el interés a determinados personajes que andaban de capa caída. Mezclar en las historias villanos clásicos con otros de nueva creación le da otro aire a la colección -sobretodo si esos nuevos personajes son interesantes- además del cambio de status que sufren algunos personajes como el Acertijo, a quien ponen en una interesante situación. Incluso el guionista se molesta en corregir rápida pero brevemente el pequeño problema que tenía el citado personaje al conocer la identidad secreta del Señor de la Noche… mirándolo con un poco de perspectiva creo que mi opinión sobre estos números esta empezando a cambiar para mejor. Y si al frente de ambas colecciones tenemos a dos guionistas de contrastada calidad, en el apartado gráfico no podía ser menos. El trabajo de Andy Kubert en Batman es impresionante, motivo que incrementa mi indignación de no verle aprovechar más su talento. Si se hubiera tomado este trabajo en serie seguramente estaríamos hablando de un autor que hubiera marcado una gloriosa época en la serie. Por su lado en Detective Comics tenemos un carrusel de autores, aunque la calidad de los mismos no influye negativamente en la serie. J.H. Williams es el autor que más he disfrutado, aunque Don Kramer sigue igual de cumplidor que en la saga anterior. El que menos me ha gustado ha sido Joe Benitez, aunque su Hiedra Venenosa sea la representación más clara de una rosa con espinas.

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