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30 días de noche

Entrada publicada el 5.09.2008 | Sin comentarios

30 DÍAS DE NOCHE
30 Days of night #01 a 03 USA

Guión de Steve Niles.
Dibujo de Ben Templesmith.
Editorial Devir. Rústica de 88 páginas. 10€

Barrow es un pequeño pueblo situado en una de las zonas más recónditas que podemos encontrarnos en el frío paraje de Alaska donde una ingente horda de vampiros ha comenzado una inmisericorde carnicería sobre todas las personas que se encontraban en ese mismo momento en el mencionado pueblo. Los vampiros han elegido esa zona en concreto para realizar sin ninguna preocupación su macabra orgía de sangre por una sencilla razón: Durante treinta días la oscuridad más absoluta se apodera del pueblo sin que se pueda llegar a vislumbrar el más mínimo atisbo de luz solar durante todo un mes, una situación que pretenden utilizar los no muertos allí reunidos para saciar su hambre sin tener que reposar durante el día al mismo tiempo que no levantan la más mínima sospecha de su presencia en el resto del mundo. Ese es –a grandes rasgos- el argumento con el que se inicia 30 Días de noche, una impresionante historia de terror con la que Steve Niles deslumbró hace seis años tanto a la crítica como a los lectores. Fue publicada inicialmente en el año 2002 en el mercado norteamericano en forma de serie limitada de tres números, aunque posteriormente fue recopilada en un volumen unitario que se convirtió en todo un éxito de ventas. Una situación bastante significativa si tenemos en cuenta que se trataba de una de las primeras publicaciones de la editorial IDW, que en aquel momento intentaba abrirse camino en el complicado mercado norteamericano y seguramente no esperaban la importante repercusión que causo esta historia, haciendo más importante el éxito obtenido. La edición en español corrió a cargo de la editorial Devir hace algo más de cinco años, repitiendo prácticamente el mismo éxito que en su edición original necesitando incluso de varias reimpresiones. Todos estos datos básicamente los comento para reprocharme haber tardado tanto tiempo en leerlo, cosa de la cual me arrepiento enormemente dado que no se puede decir que me haya leído el cómic, sino que más bien lo he devorado desde el principio hasta el final. Aunque siendo totalmente honesto tengo que reconocer que en un primer momento la historia que estaba planteando Niles me generaba ciertas dudas al iniciarla de la forma más típica posible. Las primeras páginas que sirven para ubicarnos en el pueblo de Barrow son de un corte similar a lo que nos podemos encontrar en muchas de las películas de terror de baja calificación. Y lo mismo ocurre con la pareja de policías protagonistas de la historia, que se presentan de tal forma que intuyes que alguno de ellos (o incluso los dos) no terminarán la historia del mismo modo que la ha comenzado.

También es cierto que debe ser complicado encontrar otra forma más efectiva –o cuanto menos original- de introducirnos en la historia, teniendo que considerarlo como un mal menor que no desluce en absoluto al resto de la historia. Y es que una vez pasadas esas primeras páginas de presentación comienza realmente lo bueno, obteniendo como resultado una historia bastante original sobre un tema tan recurrente como es el vampirismo. Lo más curioso es como Niles logra crear una enorme historia de terror gracias a una base aparentemente simple, resultándome incomprensible que no se hubiera utilizado con anterioridad en alguna otra historia de terror. La narración es bastante absorbente, llegándome a poner la piel de gallina en bastantes ocasiones. Y si el comienzo de la historia es tópico, el desarrollo de la misma intenta huir de todos los tópicos posibles para darle la vuelta a las historias de terror e intentar ofrecer algo nuevo, o cuanto menos algo que realmente vuelva a causar autentico miedo. Y lo consigue de la forma más eficiente posible.

Tanto el aspecto como las motivaciones que tienen los vampiros en esta historia son una de las piezas fundamentales para lograr ese efecto. Niles se aleja completamente de la visión universal que muchos tenemos sobre los no muertos –una figura aristocrática realmente seductora- que popularizó en su momento la famosa novela de Bram Stoker, recurriendo a un aspecto visual mucho más agresivo a la vez que aterrador como ocurría en la clásica película Nosferatu de Murnau. Una decisión nada baladí si tenemos en cuenta que las motivaciones que tienen estos vampiros no son nada atrayentes ni románticas, sino más bien completamente viscerales. Otro de los aspectos favorables que tienen la historia son los giros que va sufriendo el argumento, que consiguen involucrarte absolutamente en la historia al mismo tiempo que hacen prácticamente imposible realizar una pausa en su lectura al no tener ni la más remota idea de cómo acabará todo. ¿Tiene algo malo este cómic? Desgraciadamente sí. He comentado que el desarrollo de la historia es absorbente, aunque demasiado precipitado. Determinadas situaciones habrían dado mucho más juego si se hubieran narrado con más detalle, como ocurre con la trama secundaría –si se puede considerar como tal- donde se intenta demostrar al mundo entero la existencia de los vampiros. No tiene un final claro, aunque imagino se hará mención en alguna de las historias posteriores. Muchas veces me suelo quejar de los estiramientos innecesarios que realizan muchos guionistas de sus tramas, pero el caso que ahora me ocupa ocurre todo lo contrario.

El apartado gráfico ha sido otro de los aspectos negativos que me he encontrado en este cómic. El peculiar estilo que tiene el dibujante Ben Templesmith me ha supuesto en bastantes ocasiones un tremendo lastre a la hora de comprender claramente lo que estaba sucediendo en la historia. Le infravaloraría si negase que el cómic tiene unas cuantas páginas realmente potentes, aunque lamentablemente el resto de las páginas me daban la sensación de encontrarme ante los bocetos previos de lo que sería el dibujo final. No creo que el dibujo tuviera que ser más realista para causar una mejor impresión, sino que con un trazo más definido el dibujo no influiría negativamente en la comprensión total de la historia. De todos modos parece evidente que el trabajo que realiza Templesmith es del agradado de Niles si tenemos en cuenta las muchas colaboraciones que han tenido ambos autores desde la publicación de esta historia, incluyendo las dos secuelas de la misma títuladas 30 Días de noche: Días oscuros y 30 Días de noche: Regreso a Barrow. Pero incluso contando con el ligero inconveniente que me ha supuesto el apartado gráfico del cómic tengo que reconocer que he disfrutado enormemente con la lectura de esta historia de terror, mucho más si tenemos en cuenta que el género de terror en los cómics se encuentra de capa caída desde hace bastantes años. Menos mal que siempre me quedará la opción de releer las viejas historias de la editorial EC.

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